10 agosto 2008
A David le costó un poco convencer a Mª Antonia de que montar en Segway era una buena idea. Finalmente reservaron una salida para esa misma tarde. Y justo cuando íbamos a salir apareció Sara, que el año pasado se quedó sin poder probarlo, y se sumó a la excursión. Tengo que pedirles disculpas porque una vez que ya estaba iniciado el viaje mi cámara se quedó sin batería y apenas pude hacer unas pocas fotografías y nada de vídeo. El caso es que Mª Antonia se fué animando y divirtiéndose progresivamente y se olvidó de sus recelos iniciales. Sara tuvo ocasión de practicar francés e italiano con un caminante que se había perdido. Pero sobretodo se sacó la espina del año pasado. David llegó sonriendo y mantuvo la sonrisa durante toda la tarde. Bueno, yo creo que al final sonreía aún más. Una tarde simpática.











Comentarios
¡Me quité la espinita!
Efectivamente, Mikel, me quité la espinita que tenía clavada desde hace meses.
Es una gozada andar en vuestros caballos de hierro, sobre todo por un entorno como el que nos rodeaba. Es una zona que me hechiza, hizo un tiempo inmejorable, los compañeros y el guía eran un encanto... ¿qué más se puede pedir? Quizá, un recorrido más largo, que pienso disfrutar la próxima vez que vaya. Y también queda pendiente ir con mis cuatro hijos, en cuanto la pequeña cumpla 14 años...y eso será en Abril de año que viene.
De todos modos espero aparecer antes por allí, porque me siento como en casa (o mejor)
Muxu handi bat denontzat. Laster arte!
sara